Diálogo en el aula, por Rebeka Carrasquedo.

Autor:  Rebeka Carrasquedo Otazo, IES Lezo BHI (Gipuzkoa)
                        Profesora de secundaria de Euskal Hizkuntza eta Literatura

     Hace tiempo me pidieron que escribiera un artículo para este blog,  y aquí estoy.

Soy profesora de Euskara (Lengua Vasca) en un instituto de Educación Secundaria. Mi única estrategia para trabajar con mis alumn@s es creer en ell@s. Por suerte, aunque para much@s compañer@s sea una desgracia, tengo y he tenido (sin detectar) alumn@s de altas capacidades y me siento orgullosa por ello. Todos sabemos cómo los define la sociedad, pero sólo unos pocos sabemos que son alumn@s especiales, que son diferentes y que tienen sus necesidades. Estas características propias, no obstante, no son negativas, ni mucho menos; es más, creo que son características muy positivas.

Como profesora tengo un lema: nadie sabe más que nadie y por eso siempre he estado abierta a escuchar a l@s alumn@s. Nunca me ha avergonzado admitir que desconozco la respuesta a alguna de sus curiosidades, más aún, he aprovechado la coyuntura para aprender junto a ell@s, para investigar y solucionar el dilema en equipo.

En mi clase trabajamos mediante  proyectos que tienen siempre como finalidad última la creación de diferentes textos. Estos textos son prácticos,  se utilizan  en el día a día de nuestra sociedad.  Por eso tras aprender su estructura y configuración, creamos otros diferentes, con temas variados y de actualidad. Solemos trabajar  tanto el texto escrito como el oral, e intentamos siempre  darles salida fuera del aula.

En mi clase, como en muchas otras, son muy comunes los alumn@s etiquetad@s, esos que  tienen  AACC, TDHA, TDA, los que son  repetidores… No me gustan las etiquetas, ni esas ni ninguna otra, y por eso, desde el primer contacto intento que saquen lo mejor que tienen, su esencia, su capacidad. Siendo profesora de idiomas utilizo los temas del día a día para que ell@s puedan expresarse e investigar sobre aquello que les interesa o les crea curiosidad.

Creo que es muy importante dialogar y escuchar lo que tienen que decir; me parece fundamental pedirles que nos expresen lo que realmente desean y sienten. Este sistema educativo no nos da muchas veces ocasión para ello, pero de vez en cuando podemos permitírnoslo,  experimentar y salir de ese formato educativo que tenemos. Creo que hay que aprovechar esas ocasiones e intentar, a diario, que se produzcan.

No soy experta en las AACC pero con mis alumn@s (y con la colaboración de mi hijo) he aprendido  que hay que ser más abierta, dialogante y empática con tod@s pero en especial con estos alumn@s. Si no queremos perderlos, cosa muy fácil,  hay que  darles  el protagonismo que necesitan, ese minuto de gloria que tanto precisan y agradecen.  Yo aprendo todos los días algo con ell@s y eso es mucho más enriquecedor que el que nos pongamos los bigotes del autoritarismo, mal puestos normalmente y antiestéticos siempre, para continuar con esa educación cerrada, frustrante y castradora que nos han trasmitido. La clave para romper con esto, siempre en primera persona, se basa en la empatía y la sana convivencia.

Os animo a que intentéis disfrutar con esas cebras que tenemos sin detectar, con las que ya hemos detectado, e incluso con aquellas que pensamos que pueden serlo sin saberlo a ciencia cierta. Demos un paso y disfrutemos del hacer educativo, tanto alumn@s como profesores, profesoras. Pero, tened en cuenta siempre, siempre…

 ¡Las cebras deben  pisar la meta!

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