Evaluando el Potencial en un Entorno Enriquecido.

Desde un modelo de evaluación estrictamente cuantitativo a un modelo de evaluación flexible y abierto de altas capacidades.

Autora : Ana Isabel Sánchez Cedillo.

Orientadora Educativa.

El presente trabajo quiere ser una propuesta realizada desde un Equipo de orientación y apoyo en un CEIP, que muestre cómo deberíamos empezar a trabajar para poder hacer visibles a alumnos con talento que podrían encontrarse “camuflados”, aumentar el número de casos de altas capacidades identificados y al mismo tiempo reforzar las capacidades de estos y el rendimiento de todos.

Este trabajo se basa en las propuestas realizadas desde las últimas investigaciones sobre altas capacidades, que en definitiva abogan por un cambio en la forma de atender a la diversidad de características diferenciales de los alumnos, sean capacidades, ritmos de aprendizaje, motivación, intereses, conocimientos previos, personalidad, etc. Esta forma de entender el proceso de enseñanza-aprendizaje también está refrendado en la legislación educativa actual, que defiende una progresiva adaptación del currículo desde las características socioculturales del entorno, hasta contemplar que en el nivel del aula se atiendan las diferencias interindividuales de los alumnos.

Bien, podríamos decir, quizá de un modo vulgar, que la base la tenemos: pues investigación y legislación van de la mano, aunque quizá esta última debe avanzar aún más en el tema de las altas capacidades para estar a la par de la investigación. Concretamente, desde mi especialidad (orientación educativa) contemplo estupefacta que la normativa de referencia para las altas capacidades en mi comunidad data del año 2003. Sí hay, sin embargo, un mayor desarrollo en la atención educativa a los niños con discapacidad. No son excluyentes, y aunque anticuada, pues se basa en la mala interpretación de los postulados de Renzulli, no es una legislación que coarte otras actuaciones paralelas, que en adelante intentaré poner de relieve, y cambiar o al menos intentarlo, las actuaciones en pro de fomentar el talento en las aulas.

La Realidad en el Aula Hoy.

Para ilustrar el cambio que propongo, antes vamos a ver brevemente que es lo que habitualmente sucede en nuestros centros. Así, la identificación de los niños con altas capacidades suele suceder cuando los alumnos talentosos tienen un alto rendimiento en todas las áreas; se trata de niños que disfrutan con el trabajo académico en el que sobresalen sobremanera. En estos casos, desde la orientación educativa, se les aplican pruebas estandarizadas que corroboren esta sospecha de alta capacidad. Se entrevista a los padres, que ya intuían que sus hijos lo eran o lo podrían ser. La respuesta educativa suele tener múltiples formas bien de enriquecimiento en forma de talleres, de flexibilización del currículo, etc. Esta respuesta es exclusiva para el alumno con altas capacidades.

El problema es que hay alumnos con altas capacidades que no responden a este perfil, bien porque su talento es en una o varias áreas, no en todas, bien porque tienen asociados otros problemas (doble excepcionalidad), o porque su estilo de aprendizaje no concuerda con el que se exige en la escuela, o porque prefieren mantenerse “camuflados en el resto” para no ser distintos, y así tener aseguradas sus necesidades de aceptación de los otros. Este problema es el que ha sido obviado, creo que sin pretenderlo, por supuesto, durante los últimos años en la atención a la diversidad en las aulas.

Cambiando la Evaluación y Atención de las Altas Capacidades.

Por ello, mi propuesta pretende ser una propuesta de evaluación entendida como un proceso planificado que se integre en el quehacer del profesor desde el mismo momento que recibe y tiene conocimiento de sus alumnos.

Por supuesto, está presente en los contenidos del Proyecto Educativo del centro, pues se basa en un modelo inclusivo de escuela, que requiere de la colaboración de toda la comunidad educativa, si queremos que sea un modo de hacer duradero y eficaz. Todos los participantes en la educación deben entender las ventajas del modelo, un modelo de educación que se basa en el currículo prescriptivo, pero que va más allá, atendiendo más al proceso por el que los alumnos aprenden, que necesita de un profesorado comprometido, que parte de un conocimiento exhaustivo de sus alumnos, de sus gustos e intereses, conocimientos previos, etc., de unos padres colaboradores, y de unos alumnos motivados por el aprendizaje.

Partiendo de esa base, el orientador al inicio del curso, con la colaboración de la Jefatura de estudios, debe mantener reuniones con el profesorado para acordar pautas comunes que pongan en marcha un nuevo modelo de aula-taller que relegue los libros de texto. El aula se convierte en un centro de aprendizaje, en pequeños grupos que trabajan a distintos ritmos, pero que finalmente son igualmente recompensados. Son los alumnos los que van desarrollando los contenidos, a través de la búsqueda de información, la realización de productos tecnológicos, la aplicación de técnicas de estudio que den lugar poco a poco a estrategias propias de aprendizaje.

En este ambiente, la evaluación del profesor es fundamental. Por ello, desde la orientación debemos hacer hincapié en la detección precoz del talento: aquellos alumnos que poco a poco se erigen en líderes del grupo, que van destacando por sus producciones, o por su forma de pensamiento creativo que tiende a solucionar los problemas y resolver las situaciones de un modo diferente. Aún así, el líder del aula debe seguir siendo el profesor, que orienta y guía a los alumnos, que exige a cada uno según su capacidad.

Debo hacer la aclaración que entiendo este quehacer en el aula como a corto, medio y largo plazo, es decir, continuado en el tiempo. Sólo así podemos asegurarnos de no perder ningún talento a lo largo de toda la escolaridad. Puede que un alumno despunte pasados unos cursos de iniciada la escolaridad.

A partir de la detección en el aula, el orientador puede valorar psicopedagógicamente al alumno, que podrá corroborar con distintas pruebas en qué área o áreas sobresale por encima de los demás.

Con este modelo de entender el proceso de enseñanza-aprendizaje damos cabida tanto a la evaluación inicial, y a la evaluación durante, y no sólo la evaluación de resultados, así como a la evaluación psicopedagógica, pues la información que nos aporta el profesor del alumno será mucho más rica en información sobre todos los aspectos que nos importan del alumno.

Así mismo podemos medir con una evaluación antes-después para comprobar como el rendimiento académico de los alumnos (de todos, incluidos los menos capaces) habrá mejorado notablemente.

Los procesos de Aprendizaje y Pensamiento.

Como he dicho anteriormente, doy gran importancia a los procesos de pensamiento de los alumnos, desde el inicio de la escolaridad. Creo que, en general, no se presta atención a estos procesos: en la mayoría de las ocasiones se pide memorizar mecánicamente, sin comprobar si los alumnos poseen los conocimientos previos necesarios; tampoco se enseñan técnicas de análisis y síntesis de información; ni la toma de decisiones; etc. Estos procesos son muy necesarios en un clima de aula que potencia el trabajo autónomo. Desde la orientación se puede planificar esta enseñanza, que se trabaja en todas las áreas del currículo, y también paralelamente el orientador realiza actuaciones directas paralelas con los alumnos. Es necesario potenciarlas más: mayor formación del profesorado en este tema, así como la comprensión de su utilidad.

Para fomentar la evaluación de los procesos de pensamiento de los alumnos, desde orientación podemos diseñar cuestionarios ad hoc que valoren estos procesos, tanto para ser cumplimentados por los profesores, como por los alumnos. Así potenciamos el metaconocimiento, y la autoevaluación de los alumnos, muy necesarios para construir estrategias propias de aprendizaje autónomo.


En efecto, como Ana apunta, el modelo actual de respuesta sólo después de la evaluación, evaluación sólo tras la identificación, y ambas basadas en un esterotipo de niño sobresaliente en todo, aplicado, extrovertido, con destrezas de comunicación verbal muy destacadas, equilibrado en todos los aspectos de su desarrollo y con un CI superior a 130, deja fuera a la mayoría de los niños de alta capacidad. No en vano en nuestro país, apenas un 0,20% del alumnado esta identificado como alumnado de alta capacidad.

No es baladí el apunte que nos hace Ana  : Legislación e Investigación nos instan a responder a cada niño según lo que observamos en el aula, adaptando las estrategias y contenidos a sus capacidades, perfil de aprendizaje, preferencias de estilo de respuesta, nivel de desarrollo y otras consideraciones personales y cualitativas.

Pero este modelo aún no ha llegado a todas nuestras aulas, y no ha llegado, creemos, porque hemos querido adaptar nuestro modelo previo cuando en realidad, se trata de incorporar un modelo distinto. Desde un modelo de aprendizaje basado en el libro de texto, en la exposición de contenidos por parte del maestro y el aprendizaje basado en la memoria por parte del alumno, no es posible dar esta respuesta personalizada que se pretende.

Desde un modelo de aprendizaje cooperativo, basado en proyectos y/o problemas, donde el alumno aprende llevado por su propia curiosidad, intereses y motivación, agrupado de forma explícita según criterios flexibles (homogéneos/hetereogéneos en función de los objetivos y habilidades que se quieren trabajar en cada proyecto) y combinado con momentos de aprendizaje individual (existen múltiples plataformas online que nos ayudan en este labor), podemos generar un aprendizaje multinivel, plural, diverso, que atiende los distintos ritmos y estilos de aprendizaje, que trabaja de forma explícita el pensamiento crítico y creativo e integra los intereses y habilidades de cada estudiante, haciéndole sentir parte activa y valiosa del grupo. Y este es un modelo que da respuesta a todo el alumno, dando valor a la diversidad que existe en toda aula.

Y este también es el mensaje que nos trae la Dra. Illene Schwartz, especialista en educación para la discapacidad, en el vídeo que aqui os compartimos. “La educación inclusiva no consiste en agrupar a niños diversos bajo un mismo techo. Sino en hacerles sentir parte de esa comunidad, apreciando la riqueza de la diversidad. Y este es el poder y la promesa de la educación inclusiva”:

El Poder de la Educación Inclusiva : Illene Schwartz (video 11 m.)

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