Ellos “son”, yo “soy”, y en F.P. también los hay.

Hoy os traemos un trabajo realizado por una profesora de F.P. que asistió a la formación que dimos este mes de Enero en el Centro de Formación de Castilla La Mancha. Su trabajo tiene dos lecturas muy importantes para romper las barreras que sobre la idea del potencial y las altas capacidades tenemos.

  • No demos buscar sólo en los jóvenes brillantes académicamente y que siguen un itinerario esperado : bachillerato, universidad, puesto fijo con camisa y corbata. Sino también en miles de jóvenes y adultos que abandonaron los estudios u optaron por una formación más práctica, como la F.P. Pues precisamente su forma diferente de hacer las cosas y su necesidad de pasar a la acción, experimentar, crear, generar, ser más independientes (o las expectativas de serlo), les hace decantarse por caminos, que -triste pero cierto- los demás conceptualizamos como “menores”, lo que de nuevo supone un cliché y una muestra más de cuán “normalizados” estamos y de cuánto castigamos a todo aquello que sigue el camino “normal”.

 

  • Muchos, demasiados adultos han crecido sin conocer su potencial, porque la falta de reconocimiento hacia sus fortalezas y capacidades les ha hecho dudar de si mismos y de su talento. Muchos son maestros o profesores, como los hay en otras muchas profesiones, y se descubren cuando ponen la mirada en algún alumno, que les recuerda tal y cómo ellos fueron. A muchos padres también les ocurre, encontrando respuestas a muchas preguntas que les acompañan desde niños.

Y esto no es más que la consecuencia de crecer en un entorno donde todo debe encajar en un esterotipo prefijado, lo que nos obliga a renunciar a nuestros propios anhelos, con el coste emocional y personal que ello supone. Muchos jóvenes perdidos y sin rumbo acaban desperdiciando su potencial y ello supone para sí mismos crecer sin creer en sí mismos, sin atreverse, sin poder ir más allá preocupados sólo por ser lo que los demás esperan de ellos, con una máscara tan sólida, que hasta ellos se olvidan que la llevan puesta.

Es responsabilidad de la educación, en la escuela y en casa, impedir que se sigan construyendo más máscaras. No podemos luchar contra los muros de la sociedad mientras trabajamos por favorecer los muros personales:


Autor : Profesora de Formación Profesional.

Queridos profesores del curso de Detección de alumnos de Altas Capacidades:

He querido realizar esta tarea a modo de carta porque, en parte, quería daros las gracias por lo que no sólo a nivel académico sino personal me ha aportado este curso.

Soy profesora de F.P. , y en principio, me apunté al curso por pura curiosidad, a sabiendas de que probablemente sería un bicho raro y probablemente no pudiese hacer nada en mi nivel formativo. Precisamente en ese sentido, ha sido muy gratificante encontrarme con personas como vosotros, el curso dio un giro inesperado el día de la sesión presencial y en el momento en el que contestásteis a mi comentario de presentación en la plataforma de trabajo.

Empecé en la enseñanza en el año 2009, tras dejar un trabajo fijo en otra comunidad y decidir volver a mis orígenes. Desde la primera sustitución encontré alumnado en la F.P. muy válido, muy al contrario de lo que siempre me hacían creer. A lo largo de estos años he tenido alumnos de todas las edades, desde los 16 a los 46 años, con distintas vidas, ocupaciones e incluso estudiosos (incluyendo planes de estudios diversos), y algunas veces me he encontrado con personas que a mi juicio desprendían una avidez intelectual mayor a la media. Eran curiosos, imaginativos, con respuestas inquietantes y alternativas. También es verdad que en ellos solía ver cara de aburrimiento en clase, terminaban más rápido las tareas que los demás y eso me generaba impotencia.

Me empecé a dar cuenta de que mis clases siempre iban al ritmo de los más lentos y era algo que si bien generaba un sentimiento de satisfacción en mi cuando lograban entender los conceptos, también generaba un sentimiento de incompetencia al no saber qué hacer con los que estaban en el otro extremo…(Según varios orientadores consultados “no hay alumnos de altas capacidades en F.P.”, así que, siempre me plantee que eran más ávidos que los demás y punto, al igual que me he planteado que en la vida real hay gente que sin haber estudiado tienen una mente ágil, vivaz, capaz de interrelacionar conceptos que nunca les han sido explicados pero que ellos sí han observado y sobre los que han sacado sus propias conclusiones).

Gracias a los tutores empecé a entender que en F.P. sí podía encontrarme alumnos con altas capacidades y que el concepto era mucho más parecido a lo que tenía en mente  y que nunca me habían contado, y eso hizo que acudiese a la sesión presencial con las expectativas mucho más altas. Hasta ahora como mucho, lo único que creía que se podía hacer era dar una revista especializada para que el que había terminado los ejercicios la leyese, profundizase y no se aburriese.

Tras analizar estos días qué cosas hago y qué se puedo mejorar he venido observando lo siguiente:

IDENTIFICARLOS DESDE ASPECTOS CUALITATIVOS:
  • Como me comentaron los tutores aún sin opción a derivarlos para una evaluación (en F.P. no se valora por alta capacidad), me fijaré en las cualidades que estos alumnos muestran en relación al aprendizaje y los procesos de pensamiento. Si hago una mezcla de características de estos alumnos sería algo que me ayudase a identificarlos como: intuitivos, vivaces, les gustan los retos, cuando hago una práctica en clase no se ciñen a veces al protocolo, se adelantan a lo que vamos a hacer, usan los elementos de las prácticas para hacer otras cosas con ellos, hacen preguntas que retan a menudo a mis conocimientos (lo que resulta también muy estimulante para mi), quieren saber para qué hay que estudiar ciertas cosas…entre otras características que ahora mismo recuerdo.
DEJÁRLES IR A SU RITMO Y APLAUDIR SU INICIATIVA Y CREATIVIDAD:
  • Con respecto a las medidas que creo puedo usar en el aula, sin duda algo que pienso que no he hecho bien y puedo mejorar sería el no intentar encorsetar y dejar que los alumnos toqueteen las cosas. Y es que, a veces, con 20 alumnos, organizar las prácticas tan específicas que tenemos en F.P hace que lo pase realmente mal. El querer que vayamos todos a la vez, se me hace imprescindible para poder observar que lo van haciendo todos bien y aunque a veces hago grupos en clase y cada uno va haciendo una práctica diferente, no es la primera vez que uno de estos alumnos me se pone a desarmarme un muñeco para ver qué es lo que tiene por dentro u otro se saca un destornillador no sé muy bien de dónde y me quiere arreglar de una manera creativa algo que llevaba un tiempo roto. Mi respuesta a ellos siempre ha sido brusca ya que cuando se tiene tan poco material y sabiendo que no es fácil que lo repongan, te da mucho miedo pensar que algo pueda llegar a romperse. Si hay un alumno que me quiere arreglar las cosas lo regaño porque está en eso en lugar de estar atento al protocolo de prácticas. Pero, claro, según os he escuchado decir eso de paso 1, paso 2, paso 3…no suele ir mucho con ellos.

IMÁGENES, BRAINSTORMING, PROPUESTAS Y CONECTAR CON SUS INTERESES:

  • En general, en el comienzo de la enseñanza a lo único que me podía dedicar era a “hacer apuntes”. Llegué a un centro que empezaba un ciclo, no había bibliografía comprada, de hecho ninguna editorial había sacado libro, por lo que tuve que sobrevivir generando material. Después me llevó unos años más perfeccionárlo, hasta que poco a poco empiecé a disfrutar impartiendo clase y queriendo hacer cosas más creativas e imaginativas, pero que a la vez dan miedo.
  • Estrategias que me han funcionado bien son: preguntar al inicio del tema qué se sabe sobre el tema que vamos a hacer y plantear un brainstorming. Después apunto palabras sueltas en la pizarra y luego hago un mini resumen del tema incluyéndolas todas ellas. He visto que cuando hago esto el aprendizaje es mucho más significativo. He observado también que, en general, agradecen que uses imágenes para todo, videos…eso siempre lo he tenido en mente, porque soy una persona muy visual y a mí también me resulta básico.
  • Siempre he intentado que el clima en clase sea relajado, admitiendo preguntas de todo tipo e incluyendo noticias del día a día en clase para tratar los temas transversalmente. Cuando hemos hecho problemas de cálculo los alumnos me han agradecido que abra la posibilidad de hacer los cálculos de diferentes formas y no se hagan los problemas de una forma estandarizada y estanca. Hace un par de años un alumno me mostró un gran interés y dominio del tema de los tóxicos ambientales, y tóxicos, como por ejemplo en los cosméticos, envases plásticos… y como tradicionalmente vemos en clase un tema de intoxicaciones por drogas se me ocurrió que este chico diese una charla sobre ese tema que le resultaba tan interesante a él (y a mí). Noté que el chico lo agradeció, los demás descubrieron un mundo nuevo (aunque no sé cuánto les llegó a calar la información que recibieron), pero ahí fue cuando me di cuenta que estas exposiciones no debían valer sólo para el alumnado que las recibe, sino que pueden valer para fomentar el interés y resaltar un punto fuerte de aquel alumno que es el ponente.

GAMIFICACIÓN, APRENDIZAJE COOPERATIVO, APRENDER Y DIVERTIRSE:

  • Por lo demás, creé un juego por equipos y desde el año pasado descubrí el Kahoot, forma de aprender divertida y estimulante que me ha supuesto una alternativa bastante gratificante a las autoevaluaciones en papel al uso. (no explico en qué consiste porque me imagino que lo conoceréis)
  • Antes de ayer hice en clase algo que siempre he querido hacer: Un role-play o teatrillo. La respuesta fue más que satisfactoria, precisamente salieron voluntarios los que peores notas sacan…
  • A nivel del centro creo que queda un inmenso trabajo por hacer y que se escapa de mis posibilidades, ya que tal y como comenté a los turores, la orientadora me ha dicho que no hay ningún alumno diagnosticado de altas capacidades. ¿? ¡En un centro de más de mil alumnos! Algo no me cuadra y ¡mucho menos después de leer las estadísticas que nos entregasteis!

Profesionalmente, imagino que mucho de los recursos e ideas que he descrito no os sorprendan nada del otro mundo, pero os aseguro que con los años que llevo en la enseñanza, sin haber estudiado nada de metodología didáctica como maestros y pedagogos (sólo hice un C.A.P de tres meses y ya me llamaron a la interinidad), para mí son técnicas que me han llevado un gran esfuerzo implementar en clase en el día a día, y es por ello que me apunto a todos los cursos que puedo, el siguiente que haré es de la clase invertida que hace también el C.R.F.P. También me he descargado el libro que ha compartido con nosotros el compañero Julio M. Espina, a ver si puedo inspirarme y poner algo más en práctica.

REMOVIENDO EXPERIENCIAS PERSONALES

Por otro lado y como comenzaba al principio, a nivel personal habéis hecho replantearme algunas cosas. A raíz de escucharos comencé a sentirme identificada con muchos de los apuntes que dabáis sobre los niños con altas capacidades, en mi entorno siempre he sido considerada como “muy lista”, inteligente, ávida lectora, creativa, con múltiples intereses y un poco rara. Si bien es cierto que lo que alguna vez he leído relacionado con la alta capacidad ha hecho que nunca me haya hecho reflexionar más allá.

Empecé a sentirme identificada con las frases que se pusieron sobre niños con altas capacidades. Esas frases eran “yo” en estado puro, me parecían obvias. Yo he sido un tigre en casa y la mayoría de las veces un gato grande, me he rebelado sintiendo que mi madre no tenía respuestas lógicas hacia inquietudes del tipo: “¿y por qué hay que ir a misa si Dios está en todos sitios?, pues me quedo en mi habitación…y por qué no puedo ir en chándal si lo que importa es que seamos buenos y Dios no se fija en la ropa”…y todo esto lo recuerdo siendo pequeña. ¡Es que para más casualidades de la vida yo siempre me he identificado con Mafalda al cien por cien, y ¡la redescubrí cuando la usásteis para ilutrar vuestra exposición! En mi casa me llamaban “la Margaret Thatcher” porque siempre se me ha considerado justiciera y un poco dictadora.

No os podéis ni imaginar el revolucionario descubrimiento que fue el saber que no todas las cabezas son así, como la maraña esa que salía en vuestros dibujos. Es que cuando mencionasteis que la cabeza de estos niños es así yo pensé: ¿sólo la de esos niños?, ¿la cabeza de esta mujer no es así? ¿la del resto de la gente no es así? ¡Mi cabeza siempre ha sido así! De hecho, si tuviese que haberlo explicado ¡no se me habría ocurrido otra forma mejor! A veces es una tortura, como por ejemplo cuando se me ocurre escribiros esto, hay como catorce ideas que se suceden a una velocidad tan rápida que me abruma porque no las puedo escribir todas a la vez, normalmente lo que hago es que llevo una agenda donde vacio todo para poder verlo en perspectiva, y es que siempre he tenido como rasgo característico de mi personalidad el que cuando estoy inmersa en algo, estado de flow o llamadlo como queráis, se me pasa el tiempo volando, se me olvida que tengo que comer, dormir, y hasta que no me sacio y/o llego a agotarme no paro de indagar sobre un tema. Actualmente intento imponerme rutinas porque sé que estas tienen innumerables ventajas, pero sé que no es mi naturaleza, la mía es más bien caótica.

Otra de las cosas que me hizo volver a ver todo esto desde otra perspectiva fue el hecho de que Pedro, el psicológo tutor del curso, comentase la validez o fiabilidad e interpretación de algunos test, y su interpretación cualitativa. Recuerdo que en octavo de EGB un orientador o un psicólogo, nos pasó unos test y luego llamaron a nuestros padres. Sólo recuerdo ver una carpetilla amarilla con un gráfico en el interior donde todos los ítems marcaban el 97%, 99 y algo %…menos uno que era el de la memoria (un 75% tal vez…no recuerdo el número). En el test se mencionaba además que tenía intereses altos por todo lo artístico y e interés medio por lo científico-sanitario. Sumado esto a que cuando se nos preguntó en el test yo a este señor le puse que quería ser actriz y veterinaria, la anotación que me puso el orientador es que podía dedicarme a lo que quisiera, pero en mi casa no fue la cosa tan bien, y como comentasteis en el cuso, elegí lo que causaba mayor bienestar en mi familia.

A mis padres casi les da algo, nunca había manifestado verbalmente lo primero, y digo verbalmente, porque ellos ya veían que me atraía el mundo del cine, leía teatro, me compraba la revista Fotogramas, y no paraba de canturrear y bailar en casa (como dice mi madre, bailo hasta con la música del telediario), pero una vez de muy pequeña por lo visto dije que quería ser veterinaria y claro, eso fue mucho mejor aceptado…Si a esto unimos que había que elegir ser de letras o de ciencias y yo elegí de ciencias no tanto porque me gustasen sino porque me interesaban, saciaban mi curiosidad, y sobretodo las que tenían aplicaciones sanitarias y médicas… decidí directa o indirectamente ir hacia la segunda opción.

Realmente siempre (y hablo desde los 12 o 13 años), veía que me gustaba la lectura, el teatro, el arte…pero claro, ¡Como eso era de letras!, pues nada….a sacarlo del currículo, o me lo buscaba por mi cuenta o nada. Si que reconozco que las asignaturas de lenguaje nunca han sido mi fuerte, aunque siempre era la típica niña de todo sobresaliente, no sé muy bien ni cómo sacaba esas notas, porque las recuerdo como una tortura. A día de hoy si me preguntáis la diferencia entre complemento directo o indirecto no os la sabría decir, y sigo saber muy bien para qué vale eso, al igual que lo de analizar frases…ufff…es pensar en frases subordinadas y se me ponen los pelos de punta…¡Qué horror!

En tercero de Veterinaria quise dejar la carrera para hacer Arte Dramático, pero tras hablar con mis padres y decirme que terminase la carrera en la que estaba y luego hiciese la otra procedí a terminarla. Lo que sucede es que justo después encontré trabajo de veterinaria y como no era plan de querer ser una carga económica para mis padres pues empecé….y luego lo dejé, dejé un trabajo donde ya tenía un puesto fijo y ganaba bastante dinero (a costa de trabajar mucho, eso sí), en un sitio en la playa (todo era muy idílico, sí, al menos para los demás….no para mí), y al dejarlo de forma voluntaria no me quedó ni el paro…pero desempolvé unos apuntes de la especialidad que había comprado un par de años antes (porque el temario me producía curiosidad) y me puse a estudiarlos por mi cuenta.

Me presenté seis meses después a las oposiciones de junio de 2008 casi sin saber qué estaba haciendo y aprobé, pero al no tener puntos de haber trabajado no pude conseguir plaza. En mi casa se produjo un terremoto, máxime cuando también comuniqué que dejaba a mi pareja que a ojos de todos era ideal. A la vez me salió un mes de trabajo en Agosto, creo que ha sido el mes más interesante y valioso en mi vida. Sola, en un piso pequeño, sin aire acondicionado, sin ascensor, con un trabajo en el que sólo tenía que ir a cuidar unas cabras (alimentando, limpiando las heces y ordeñándolas a diario), con una familia que me dejó de hablar (salvo mi padre que me llamaba a veces), decidí poner en orden mi cabeza y tomar una solución para encauzar mi vida como no había hecho en su día.

Me apunté a un gimnasio a clases de bailé y ahí comencé a encontrar el equilibrio. Como supongo que pensaréis que por qué no estudié Arte Dramático, (que era algo que me gustaba mucho), pues resulta que cuando lo analicé no lo terminaba de ver como un trabajo transcendente. Total, que metí todo en una coctelera (mi personalidad: siempre he sido locuaz pero muy tímida, vencí la timidez y el miedo al fracaso apuntándome a una escuela de arte dramático. También quería sacarle utilidad al conocimiento que ya había adquirido como sanitaria y sobre el que sigo teniendo interés y curiosidad por aprender y quería algo que me hiciese sentir realizada) y de aquella maraña salió la decisión de que aunque me saliesen trabajos (de lo mío) iba a decantarme por esta profesión, combinándola con seguir haciendo teatro y bailando, que es lo que actualmente hago. En el 2015 volvieron a convocar oposiciones de mi especialidad y en estas ya conseguí plaza, a la vez que preparaba mi boda (con otro chico que conocí por estas tierras) y estaba inmersa en la obra de teatro que hacíamos con un grupo de teatro de mi pueblo. Es curioso como en su momento la profesión de maestro o profesor es algo que estaba en el itinerario de letras pero a lo que curiosamente me he terminado dedicando.

Además de todo esto hay muchas otras cosas que fui apuntando durante la sesión a las que nunca había dado importancia hasta ese momento:

-La primera fue darle sentido a lo que me pasó en primero de EGB, la profesora llamó a mi madre porque le dijo que terminaba enseguida la tarea y me ponía a hablar con otros niños y los distraía, me regañaron las dos y punto. Hasta ahora siempre había sido una anécdota sin mucho sentido. Esta profesora a veces me dejaba al cuidado de la clase o me pedía que la ayudase. Tampoco lo había considerado nada importante.

-Siempre me compraban las vacaciones Santillana, Anaya, y no sé si había de alguna editorial más para que me entretuviese en verano…en cuanto me las terminaba me ponía a hacer las de mi hermano pequeño que no las hacía…Sin embargo recuerdo como algo especialmente traumático el tener que memorizar las tablas de multiplicar, de hecho le confesé entre llantos a mi madre que yo no valía para estudiar y que nunca me podría meter eso en la cabeza, que no tenía esa capacidad. (Ahora mi madre me lo recuerda y nos reímos, me dice: “anda que no has estudiado después”)

– De pequeña (6 u 8 años) las vecinas me traian a sus hijos para que les ayudase a hacer las tareas, y a mi hermano le quise enseñar a leer antes de que lo hiciesen en el cole. También lo intenté con mi abuelo que era analfabeto y tendría 55 años, y de verdad, creedme si os digo que pensaba que lo podía conseguir, tendría 7 años o así, al final el pobre me dijo que lo dejase, que no iba a aprender… y lo dejamos.

– Mis abuelos me definían como artista porque los sentaba, les apagaba la tele y les montaba un espectáculo detrás de otro, yo era la presentadora, la bailarina, la que cantaba y hacía una especie de programa tipo “Un , dos , tres..” con ellos. A veces es curioso como los abuelos, no sé si por edad o por tener menos prejuicios que los padres sobre sus hijos, saben ver la naturaleza de los nietos que los padres a veces se niegan a ocular, y eso que mi padre en la adolescencia, intuyendo mi angustia existencial me dijo que conocía a un amigo que hacía teatro y que si quería me apuntaba con él. Yo le dije que no, por miedo, por vergüenza, nunca gocé de una buena autoestima.

-Sería en mi octavo cumpleaños o tal vez un poco antes cuando les pedí a mis tíos que me regalasen unos casettes de música clásica que había oído anunciado en la tele, se quedaron con cara de asombro, pero me los compraron, aunque no era muy normal.

-Recuerdo hacerle planteamientos a mis padres, sobre la vida, la muerte, el destino…y me contestaban (mi madre sobretodo, porque mi padre paraba poco en casa) que eran cosas de mayores y que no había que hablar de eso.

-Una vez (tras pensar como el mundo científico está lleno de teorías que luego son rebatidas y a veces cambiadas), a un profesor en séptimo u octavo de EGB, le pregunté que si se había planteado que alguna vez que alguno de los alumnos podía suspender con un 4 y poco por alguna teoría que luego al paso del tiempo se demostrase que no fuese cierta, y que eso además de ser un fastidio para el alumno, sería injusto. El profesor (ahora me pongo en su lugar, pobre), me dijo que eso no iba a pasar.

-Siempre me resultaba mucho más interesante quedarme escuchando en las charlas de hombres -finanzas, política, retos y cosas a solucionar con el bricolaje, fontanería, obras…-, que de mujeres (sí, aunque suene a Edad de Piedra, en el entorno de pueblo donde yo he crecido he vivido eso, y no me interesaba para nada las conversaciones basadas en recetas de cocina y en cuidado de niños).

-Esta curiosidad hizo que hace pocos años saliese en mi pueblo un curso de bricolaje, electricidad, fontanería y demás para mujeres y me apuntase, por interés y por supervivencia, al igual que un año después me apunté a uno de costura, quería saber de todo esto unas mínimas nociones que nunca me habían enseñado en ningún sitio.

– La verdad que el estar siempre en círculos de hombres ha sido interpretado como que soy igual que mi padre. Lo cierto es que nunca he percibido estas cosas como “raras” porque mi padre y su madre han sido iguales. Mi padre no ha estudiado, se puso a trabajar con 13 años y siempre lo he visto como esa serie de alumnos y personas que son listas, ávidas, vivaces. Ahora está jubilado pero no descansa. Él sólo empieza a plantar un huerto, a hacerte nosequé con cartones, maderas, chapas…lo guarda todo porque todo tiene utilidad y eso es algo que también me pasa a mí, no tiro nada porque todo tiene una utilidad potencial que a veces es como para alucinar. El sentido del humor es algo común con nosotros, al igual que lo lúdico y la diversión, para mi si mi vida no es divertida no tiene mucho sentido….ahora puedo decirlo sin tapujos, en la facultad una vez nos hicieron una encuesta en la que nos preguntaban qué le pedíamos a la vida. Yo escribí en el papel que me quería divertir, lo que no sabía es que luego había que hablar sobre lo que habíamos escrito en voz alta y como nadie decía esto ni por asomo, pues terminé hablando de la seguridad laboral o algo así…

– Soy una persona muy sensible. Recuerdo que lloré en mi comunión cuando los niños empezaron a jugar con las miguitas de pan tirándolas al suelo porque eso eran alimentos y había mucha hambre en el mundo y había muchos niños que no tenían para comer. Mis padres alucinaron, claro, aunque probablemente menos mi padre que es como yo. También recuerdo que mi madre me tuvo que apagar la tele una vez viendo “Los Pitufos” porque eran atrapados por Gargamel (ahora no me paro de reir).

-En la facultad me pelee con una profesora que se había olvidado de mandarnos una actividad. Ella le preguntó a un compañero para que la resolviese y el chico dijo que no la tenía porque ella no la había mandado. La mujer se puso como una energúmena diciéndole que si se pensaba que ella era tonta o qué, que sabía muy bien lo que hacía, … y lo peor es que se le había olvidado de verdad. Yo no me pude callar y salté para defender a mi compañero, diciendo que yo tampoco la tenía ni ninguno de nosotros. La mujer me preguntó que si yo iba de Robin Hood o qué por la vida y que me callase y le dije que sólo por estar en un puesto de autoridad no le daba más derecho que los demás. Como la clase ya iba a terminar ella se fue, yo luego recapacité y pensé que me había metido en un lio, pero nunca pasó nada, las clases siguieron igual, aprobé y punto.

-Durante mis estudios en la escuela de idiomas para sacarme el B2 en Inglés, mi profesor me dijo que mi caso había creado un debate en la escuela: tenía buenas notas en el listening, speech y la conversación pero el writing era insuficiente, se preguntaban cómo había llegado hasta allí escribiendo tan mal, (a veces les soltaba un “She are” en una redacción (no en el medio hablado) y me quedaba tan ancha. Algunos querían darme el título porque al fin y al cabo, para ellos lo que contaba es que me podía comunicar y muy bien, y para otros no, porque tenía que llegar a unos mínimos, al final hasta que no llegué al mínimo del writing (con trucos y tirando de memorieta) no aprobé, pero eso me hizo revivir un flash back a los maravillosos momentos que os he contado en clase de lengua.

-En la facultad en una asignatura teníamos dos partes que aprobar, una se supone que era la fácil porque era “de memoria”, te aprendías las cosas y punto y otra era la difícil, de lógica, problemas matemáticos de metabolismo y demás. El profesor de la segunda parte apuntaba cosas desordenadas en la pizarra las unía con flechas en plan profesor loco y pocos nos enterábamos. Como estaréis adivinando la primera parte la suspendí y la segunda la saqué y con buena nota, el problema era que si aprobabas la primera sí te la guardaban pero si aprobabas la segunda no, porque se entendía que sin la primera no podías aprobar la segunda (a pesar de que yo si lo había hecho y mis compañeros alucinaban). Fui a hablar con los profesores y me dijeron que había otros dos como yo que éramos casos raros y que nada, que no se guardaba. Me estudié la primera parte con la misma pasión que alguien se puede aprender la guía telefónica y la segunda la volví a sacar y entonces sí aprobé.

-Gracias a la charla me acordé de cómo me estudié las enfermedades infecciosas durante mi carrera: me dibujaba al animal y le dibujaba encima las manchas del color que le salía, si tenían osteomielitis, les dibujaba el fémur del muslo con un punto verde que significaba infección, si la enfermedad cursaba con fiebre les ponía un termómetro en la boca y más cosas que no me acuerdo…pero me las estudié así. ¿Esto es ser visoespacial?

-Hace unos años conocí a una compañera en el departamento que es Médico y que había tenido una vida similar a la mía, a final de curso hizo una orla que guardo con tremendo cariño y en la que nos dibujó a todos. Siempre estuvimos de acuerdo que teníamos muchas más inquietudes que las que se supone que teníamos que tener y yo le comenté que éramos algo así como “ Mujeres del Renacimiento”. Hace un año leí un blog que trata sobre personas multiapasionadas y usaba este mismo término (que yo pensé que se me había ocurrido a mí), pero nunca llegué a entender si estos rasgos se encuadraban en algo similar a las Altas Capacidades o había alguna entidad desde el punto de vista de la psicología que las encuadrase.

– Con respecto al tema de los cursos y del aprendizaje siempre estoy leyendo y /o haciendo algún curso, me cuesta mucho desconectar de algo que me interesa y en la F.P encuentro mi medio, es una disciplina que me estimula y me siento totalmente liberada cuando tengo que enseñar a mi alumnado cosas que van a tener que usar en la práctica y no tienen que aprender de memoria, si no, sería como tener un conflicto interno que hoy día no tengo.

-He realizado cursos dispares: de cirugía, fotografía, costura, fontanería, maquillaje, y de hecho a veces me tengo que contralar cuando abro la página del CRFP porque me apuntaría a muchos más de lo que hago: el año pasado hice uno de robótica e impresión en 3D, me preguntaron para qué…y es que mi respuesta siempre es la misma, me parece interesante ¿no es suficiente?.

-Mi mente es saltatoria, une ideas, conceptos, a veces en clase le digo a mis alumnos: ¿Cómo hemos empezando a hablar del ictus y ahora estamos hablando de la problemática de plásticos en el medio ambiente? Algunos de ellos me han reconocido que es algo que les encanta y me animan a que siga así, pues les parece interesante no sólo ceñirnos a lo del libro, pero es verdad que alguna vez un alumno ha levantado la mano y me ha dicho: ¿Pero vamos a ver, esto entra o no entra?. Dime lo que me tengo que estudiar.

A día de hoy les dejo claro y les diferencio que unas cosas son contenidos académicos que son los que yo voy a preguntar en el examen (porque tampoco puede preguntar nada de las demás cosas que hablamos y debatimos) y otra cosa es que ya él decida si lo que se habla en clase le resulta interesante o no. Es verdad, pero a veces nos quejamos de que los alumnos no sean creativos y es que por lo menos a mi nivel ya no llegan así: “Dime lo que me estudio, y ya. No me hagas pensar que lo otro me resulta más fácil, busco la respuesta en el libro, te la copio y ya”.

Al final, he llegado a la conclusión de que, como dice el refrán : “no se le puede poner puertas al campo”, y me he dado cuenta de que la plenitud de la que disfruto hoy día la he conseguido desde el autoconocimiento, la aceptación de mis impulsos e intereses, combinándolos con una manera de vida que me garantice la supervivencia, me satisfaga la curiosidad y me haga sentir que dejo algo trascendente en el mundo. Observo que para mucha gente de mi edad no es algo que se planteen o directamente se conforman con una vida que alguien o algo ajeno a ellos les dijo que llevasen. No sé si desde el punto de vista formal esto se trate de una alta capacidad o no, pero conseguir combinar todo ello después de la decisiones tan difíciles que he tenido que tomar hasta llegar a encontrar satisfacer todas mis facetas, para mí es un logro, y es lo que intento transmitir a mis alumnos que hagan con sus vidas, que no sean plenas en una parcela, sino en todas.


Una historia muy parecida a la que muchos adultos hoy, cuyos talentos no fueron reconocidos en el aula, se han enfrentado. Muchos, como la autora de hoy, han llegado a conocerse y reconocerse y a buscar en la vida aquello que les satisface. Otros viven una vida prestada a la altura de las expectativas que sobre ellos se han puesto y les han impuesto. Desde luego también otros han logrado crecer en un entorno de reconocimiento y desarrollo o con la suerte de que sus anhelos y las expectivas han coindicido y viven hoy una vida plena de autorealización. Pero muchos, demasiados, se han quedado atrás. Como los niños perdidos de Peter Pan, a los que nadie reclama, acusados de vagos, inconsistentes, veletas y con poca motivación. Niños dañados por el sistema porque desde muy pequeños el sistema les grabó en sus mentes, mediante la desaprobación, la regañina y el constante intento por modificarlos, que no son aptos, que no valen, que sus fortalezas, su imaginación, su curiosidad, su creatividad, su forma de aprender, debe ser modificada… hasta anularla.

 

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