Los “Cero a la Izquierda” del Sistema Educativo.

Próxima parada (para alumnos viso-espaciales)… la Formación para el Empleo.

Por Silvia Utiel y Carlos Alonso.​

Lo que hoy se conoce como Formación para el Empleo depende de las Consejería de Empleo, y forma parte de las llamadas “enseñanzas no regladas”, un nombre que, en nuestra opinión, redunda en su connotación de “formación de segunda”. Hoy por hoy sigue siendo una vía de formación que recibe a multitud de personas “rechazadas” por un sistema educativo que no está pensado para ellos/as. Y esta reflexión es la que nos anima a escribir este artículo.

La Torre (soldada) de Babel.

Somos docentes de la especialidad de Soldadura. Cuando hablamos de un soldador muchos pensamos en un tipo con poco seso realizando un trabajo duro,  sin embargo sus aplicaciones son casi infinitas y un especialista en algunas de ellas, puede llegar a ser muy demandado y reconocido.

torre de babelEn nuestro centro convivimos con personas de edades, nivel cultural/académico e intereses muy diversos y variopintos, además el cambio que han supuesto los Certificados de Profesionalidad ha tenido consecuencias en el perfil de las personas que recibimos:

Profesionales del sector. Suelen acumular una experiencia considerable en aplicaciones y quieren obtener un título por una vía rápida (la duración de un CP ronda los seis meses)

Personas tituladas (Grado Medio, Superior o con estudios universitarios). Dentro de este grupo muchos vienen para poder complementar su formación académica.

Personas sin estudios o problemas de amplio espectro. En este grupo nos encontramos a los cada vez más numerosos “desahuciados” por nuestro sistema educativo.

La edad media del alumno de CP ronda los 35 años, aunque cualquiera desde los 16 a los 65 puede acceder a ellos. El ambiente en el cual nos movemos es complejo, pero fascinante en cuanto a las posibilidades que ofrece para los alumnos y también para los profesionales que formamos parte de él, convirtiéndose en una vía para poder realizar una importante labor formativa, educativa, psicológica y social. Un mundo que da lugar a la diferencia y se enriquece de ella. Alumnos con “etiquetas” y alumnos sin etiquetar encuentran aquí su lugar.

 

La escuela debería de ser un lugar donde, ante todo, aprender a pensar.

Conviviendo con otros profesionales y viviendo experiencias a lo largo de los años en otros centros, observamos que el modelo de aprendizaje seguido por la mayoría de técnicos y docentes apenas había cambiado, en décadas. El alumno se encuentra con un profesor que el primer día le marca unos objetivos y “traza la línea” que necesariamente éste debe alcanzar para conseguir aprobar el curso. Sin embargo, más allá de algunas demostraciones prácticas del docente y, -generalmente-, ​escasa atención a la formación teórica de los estudiantes la figura del profesor es distante y lejana, quizá para subrayar su autoridad con un colectivo “algo especial”.

Así, el sistema tradicional nos resultó asfixiante y quisimos cambiar el enfoque. Pero ¿pueden técnicos y docentes “acercarse” a los alumnos? Y si es así, ¿no causaría que, dada la diversidad de éstos, demos pié a confusión y todo acabe en exceso de confianza y, por tanto, un posible fracaso en el correcto desarrollo del curso?

Estamos convencidos que en toda actuación educativa o formativa, el respeto no lo inspira la distancia. Por el contrario, ganarnos el agradecimiento y la satisfacción de las personas que acuden a nuestro centro de trabajo, pasa por el hecho de que seamos capaces de adaptarnos a las características particulares de cada alumno y poder conocer sus necesidades e inquietudes, siendo necesario para ello “mezclarse”.

Una tarde,  pensando en cómo organizar el tiempo del docente de la forma más equitativa, echamos cuentas… “¿cuántos minutos dedicamos al alumno en una sesión de 5 horas?”. Dividimos 300 minutos entre 15 alumnos (las personas que suelen formar el grupo) y el resultado era 20 minutos. Pero en realidad a este tiempo hay que descontar el descanso que se hace a media jornada, el tiempo que el docente tiene que dedicar a demostraciones prácticas, resolver algún imprevisto, a coordinar el trabajo del grupo, etc. De esta forma, el tiempo real disponible para cada alumno por sesión, era inferior a esos 15 minutos, algo que nos pareció del todo insuficiente.

Entonces, se nos ocurrió buscar la solución en la parte interesada, reuniendo a los alumnos y planteándoles una pregunta ¿cómo ganar la batalla al tiempo?

Con ello, comenzó un debate donde alumnos de perfiles muy diferentes plantearon algunas propuestas que les parecían útiles, de todas ellas, una en particular llamó nuestra atención: dotarles de un libro de prácticas donde cada uno pudiera informarse (sin necesitar que el profesor estuviera constantemente presente), de todo lo necesario para realizar cada una de las prácticas de taller. Este libro debería estar al alcance de todos en todo momento para que así, el alumno gozara de mayor autonomía y el docente pudiera dedicar su tiempo a revisar, apoyar y orientar a un alumno que, desde el primer minuto, ya tuviera a su disposición, toda la información necesaria para desarrollar la tarea del día.

Ante esta idea, que nos pareció genial, por su lógica y sencillez, encontramos un problema: tal libro no existía. Sin embargo, fue esencial para darnos cuenta de que la comunicación con el grupo debía explotarse en beneficio de todos los que formamos parte de él, redundando todo ello en la elaboración, tiempo después, del “Manual de Prácticas de Soldadura”, una publicación que, como si se tratara de un libro de cocina, agrupa los ejercicios por materiales, procesos y nivel de dificultad, en fichas independientes, explicadas en un lenguaje sin tecnicismos, adaptado para todos los públicos, con la ilusión de poner remedio a ese pequeño “problema técnico”.

Desde entonces el punto de partida de nuestras acciones formativas ha sido poner a disposición del estudiante “recién llegado” una guía didáctica con los contenidos donde, desde el primer día, pueda visualizar lo que va a ser su recorrido con nosotros. De este modo, una vez que concluye su formación previa en prevención de riesgos laborales, imprescindible para desenvolverse por un taller con seguridad; puedan iniciar su aprendizaje de forma independiente a que el docente esté exclusivamente disponible, para explicarle el ejercicio.

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Una vez creados los contenidos, la siguiente cuestión fue ¿cómo evaluar? Nunca nos pareció justo, ni lógico (aunque sí cómodo para el docente) que el aprobado o suspenso, se justificará en si el alumno ha logrado realizar correctamente un número mínimo de prácticas, por ejemplo 17. Establecer un criterio, quizá fue lo más difícil de determinar (recordemos que lo habitual es que nuestros alumnos sean muy diferentes entre sí, en edades, capacidades y conocimientos).

Pero de alguna manera, siempre escuchar al corazón, da la respuesta a muchas preguntas difíciles… y ésta llegó. Dado que nuestro objetivo era crear un ambiente estimulante poniendo a disposición del alumno materiales y contenidos con los que pudiera trabajar en la medida de sus posibilidades y a la vez, dicha guía hiciera posible que el docente disponga de tiempo para acompañar a cada persona ​en su aprendizaje y autorrealización, nos pareció lógico premiar el crecimiento y superación.

 

perfección antoine de saint-exupery

 

APTITUDES Y ACTITUDES

En nuestros grupos a veces nos encontramos con personas en riesgo de exclusión o con todo tipo de problemas, que han de convivir con el resto de alumnos. Esto unido a la importancia que tiene en el trabajo del soldador adquirir y mantener una correcta “higiene mental” que se vea reflejada en cada uno de sus trabajos, nos mostró la importancia de trabajar no solo el desarrollo de capacidades relacionadas con la especialidad en soldadura, sino también la importancia de fomentar el desarrollo de ciertas actitudes con cada uno de ellos, cómo paciencia, mantener una actitud positiva y adquirir una equilibrada percepción de uno mismo.

Entendimos que sería imposible pretender que los alumnos lo adquieran, a no ser que ellos mismos deseen hacerlo. Por ello, tuvimos claro que deben tener una figura en la que fijarse desde el principio, alguien que les muestre las ventajas de aprender a mantener la calma cuando lo que da de sí su habilidad, no coincide con lo que desearían hacer.

El docente debe ser esa figura, debe esforzarse en ser el más paciente, en ser el primero en reconocer sus errores, en no perder la calma, en delegar en sus alumnos cuando las tareas se amontonen, etc. En definitiva, ser un vehículo para que ellos puedan entender cuál es La Actitud a tener no solo en un trabajo, también ante los problemas de la vida.

 

Si al docente le guía la vocación, sus alumnos percibirán un estado mental en el que el esfuerzo, la superación y dedicación no es un sacrificio, sino un modo de vida en el que una persona alcanza su mayor nivel de utilidad y autorrealización.

 

Explicar por qué llegamos a esta conclusión es muy difícil, pero se basó solo en recordar experiencias del pasado inspiradoras. Por ejemplo, conocimos una gran empresa en la que hace 20 años todo pasaba por las manos de dos encargados generales, uno de tarde y otro de mañana. Tenían muchas secciones y gente a su cargo pero todo funcionaba con orden y normalidad. Esta misma empresa, a día de hoy, es dirigida por 40 o 50 responsables que trabajan en un edificio que se construyó junto a las naves de producción y cada vez funciona peor.

¿Por qué dos personas eran capaces, solo con una libreta y un bolígrafo, de gestionar y tener atendidas todas las necesidades de la fábrica? Conviviendo con ellos lo entendimos, estas dos personas eran un modelo en que fijarse por tener la virtud de dar la justa importancia a cada problema y ser un ejemplo vivo de actitud. Observarles era una lección magistral de valores y, a la vez, de cómo no ser víctimas de sus propios defectos. Fueron el pilar básico de la empresa por su capacidad para conseguir cubrir los objetivos de producción, sacando lo mejor de su plantilla, a la que inspiraban seguridad y bienestar. Por esta razón su gente los admiraba y los propios trabajadores se prestaban a ayudar a su encargado cuando era necesario, porque éste conseguía hacerles sentir siempre unidos por encima de los problemas.

Hay mucho que aprender y transmitir de personas como éstas a las que simplemente les salía de dentro ser así, incluso sin haberse formado para ello. Nadie es imprescindible, pero algunas personas alcanzan una armonía que los hace insustituibles.

 

Einstein valor del un hombre

 

Siguiendo su ejemplo llegamos a la conclusión de que es importante trabajar la técnica y los conocimientos, pero la mayor satisfacción en nuestro trabajo es despertar la curiosidad e inquietud en nuestros alumnos y que no se conformen, que quieran más, que nos demanden más cada día. Favoreciendo el equilibrio necesario entre aptitud y actitud.

No se nos olvida que el objetivo de la FPE es que el alumno acceda a un empleo, pero quizá hemos aprendido a dar la importancia que tiene a la actitud, la misma que puede llamar tanto la atención de un reclutador, como para pensar que ha encontrado al candidato adecuado para un puesto de trabajo.

Poco a poco vamos localizando más de lo que se puede cambiar en ese modelo heredado, haciendo hincapié no solo en la individualización de la enseñanza, sino en la importancia de la organización del trabajo en equipo y gestión del funcionamiento de las dinámicas de grupo en el taller, así como el desarrollo de valores y habilidades sociales.

Por ejemplo:

– Para favorecer la integración pensamos que era bueno que pasaran las tres primeras semanas trabajando por parejas (dejando que sean ellos los que elijan a su compañero) para que analizaran los errores y defectos en las prácticas del otro (mucho más fácil que ver el suyo propio) y se ayudarán mutuamente en el modo de resolverlos.

– Cada año, a principio del curso, elegimos un proyecto colectivo, paralelo al trabajo individual, algo que poder construir entre todos y donde poder adquirir las experiencias/vivencias que conlleva todo el proceso de plasmar una idea de la imaginación, a verla completamente construida. Consiguiendo grandes logros y comprobando la motivación que este tipo de actividades genera en los alumnos. En estos años hemos replicado la torre Eiffel, el Atomium de Bruselas, el Golden Gate, barcos, aviones, etc.

 

 

– Diariamente a primera hora, se realiza una reunión de grupo para resumir lo realizado el día anterior, exponer dudas en común, organizar el trabajo del día y, si viene al caso, explicación de situaciones reales vividas por el profesor en empresas del sector, pero sobre todo, diálogo. Creando un espacio donde todos puedan encontrar su sitio, conocerse mejor y aprender lo que deberíamos traer aprendido de la escuela: a ser paciente, no hacer más grandes los problemas de lo que son, a compartir, cooperar, esperar su turno, etc. Así como, por el camino conocerles, saber de sus aspiraciones y objetivos personales.

– Trabajar la alternancia de roles que el alumno debe adoptar para complementar su aprendizaje personal (habilidades técnicas y conocimientos teóricos), como por ejemplo, dirigir a otros compañeros en trabajos grupales, adquirir un criterio propio que facilite la toma de decisiones y la responsabilidad en el trabajo, desarrollar la tolerancia a la frustración, la empatía, el autoconocimiento a través de análisis del fallo y el aprendizaje basado en el intercambio de conocimientos, para enriquecerse de la diferencia.

Por supuesto, con todo lo que aquí contamos respecto a nuestra experiencia/vivencia no queremos ofender a otros compañeros/as que trabajan y se esfuerzan por hacer las cosas de otra forma, ni pretendemos dar a entender que nuestro sistema es mejor que el tradicional. Simplemente hacemos lo que sentimos que debemos hacer, tan solo es nuestro punto de vista.​

 

Y si todo este esfuerzo, fuera compartido y coordinado… ¿Qué pasaría?

¿Y si todo este trabajo que se está realizando a través de la enseñanza no reglada, pudiera estar de alguna forma vinculado a la educación formal o reglada?

Donde las instituciones educativas, a través de los departamentos de orientación, informaran y derivaran a los alumnos/as que así lo consideraran hacia este tipo de vías, enviaran informes personalizados de los alumnos y mantuvieran un trabajo coordinado entre centros. Donde los avances y conclusiones obtenidos sean compartidos y beneficiosos para todos, sin tener que “empezar de cero”. ¿No sería más coherente no volver a tener que andar lo ya caminado?

 

¿Y si la Formación Para el Empleo, estuviera coordinada eficazmente con las Oficinas de Empleo y posteriormente con las Agencias de colocación y las empresas del sector?

 

Tiene cierta contradicción que antes de nada, cuando hacemos la selección de alumnos/as, que formará parte del grupo para cada nuevo curso, llevamos a cabo unos cuestionarios con los que recibimos información del perfil de cada participante, realizamos unas pruebas de conocimientos generales y otras de conocimientos específicos en soldadura, así como una charla en grupo para intentar conocer un poco más a los alumnos/as y si es posible, un entrevista más personalizada, ya que intentamos formar grupos de trabajo lo más homogéneos posible en cuanto a conocimientos previos, intereses y motivaciones. Esto suponemos sería el ideal, aunque no nos queda del todo claro, si nos basamos en nuestra defensa de la diferencia y el derecho a la igualdad de oportunidades. Así que a menudo nos terminamos dejando llevar por la intuición.

Pero la cruda realidad, nos resuelve tener que elegir, cuando no se tiene personal suficiente para poder hacerlo, ya que no asiste demasiado alumnado interesado, o más bien, informado/orientado, ya que las propias Oficinas de Empleo se limitan a hacer sondeos, enviando mensajes de texto lo suficientemente escuetos, para que si a alguna persona le interesa, tenga que llamar a nuestro centro para preguntar de qué estamos hablando, o si tiene obligación de asistir…

Y de la misma manera, a la finalización de la formación, la búsqueda de empresas para intentar la inserción laboral de nuestros alumnos/as, mayormente se consigue por contactos que hemos establecido nosotros mismos o a través de “conocidos”. Llegando a ser una ardua labor, no del todo conseguida.

Esto nos da que pensar que algo falla en un sistema obsoleto y poco preocupado por la formación e inserción laboral real, válida y eficaz.

Así como sería muy útil la colaboración y coordinación junto a otras instituciones, tales como: Agencia del Menor, Servicios Sociales, Direcciones de Área territorial de Portal de Educación (Con Programas de enriquecimiento para altas capacidades, entre otros), Centros de apoyo psicológico y apoyo familiar, etc.

Vemos la necesidad de generalizar equipos de orientación y trabajo interdisciplinar, entre muchas de estas instituciones que hemos nombrado anteriormente, como algo que proporcionaría hacer un esfuerzo conjunto y coordinado, que haría el camino algo más fácil a todos los profesionales, que como ya hemos explicado, se encuentran cara a cara con un alumnado con perfiles tan dispares y con diversos problemas o carencias, y lo más importante, ayudaría a personas que en algún momento de sus vidas no saben qué hacer o simplemente necesitan consejo para ver que opciones se le plantean. Comparamos este tipo de orientación comprometida y el esfuerzo coordinado, con lo beneficioso y gratificante que puede resultar, un abrazo en un determinado momento(a tiempo).

 

Alumnos con “dificultades de aprendizaje”… ¡con los CP hemos topado!

Cada vez son más las personas que llegan a nuestro centro con dificultades de aprendizaje, por hablar de alguna manera. La mayoría de ellas coinciden en algo, su paso por el sistema educativo fue complicado, en muchos casos no llegando a término. Sin embargo para nosotros cada vez es más sorprendente el alto rendimiento que demuestran.

Con frecuencia personas con dislexia, déficit de atención, hiperactividad… que pasan por nuestra escuela no solo encuentran su lugar como el resto, sino que muy a menudo destacan en determinados aspectos por encima de sus compañeros “neurotípicos”.

Gracias también al trabajo previo de orientación y “acercamiento” entre técnicos, docentes y alumnos, resulta más fácil situarse en su propio proceso de aprendizaje y crear un clima donde cualquiera identifique sin problema, cuando es momento de trabajar en grupo o individualmente, debatir entre todos o resolver dudas, es más fácil que el colectivo se mueva por el taller de forma ordenada, sin solaparse. Y es posible pasar más tiempo con estas personas y aprender de ellos/as.

Gracias a los artículos publicados en LA REBELIÓN DEL TALENTO hemos encontrado respuesta a dudas y preguntas que no sabíamos resolver, a ciertos comportamientos de nuestros alumnos y vivir la experiencia de convivir con “personas​ especiales”.

Este año, por ejemplo, dos alumnos con dislexia nos han permitido darnos cuenta de lo limitados que están, pese a nuestra ilusión y esfuerzo, los contenidos que hemos puesto a su disposición para permitirles que vaya progresando a su propio ritmo con toda la información por adelantado… ¡resulta que solo sirven si el alumno ​puede leer sin dificultad!

Como por obra del destino, estas dos personas nos han obligado a replantearnos la forma en la que hacemos llegar los conocimientos al grupo y sobre todo nos han dado una lección de humildad por creer que ya lo teníamos todo resuelto. Desde luego hemos aprendido y esperamos recibir nuestra “lección anual” para mantener los pies en la tierra y ser conscientes de todo lo que queda por hacer para adaptar nuestro “modelo de enseñanza piloto” a las necesidades y particularidades de un alumnado que, si se identifica con un término por encima de todos es DIVERSO.

Siguiendo los artículos de LA REBELIÓN DEL TALENTO (por ejemplo “Como Gepetto y su Pinocho” de Paulina Bánfalvi (@yoclin36) o “Cómo ayudar a tus estudiantes viso-espaciales” hemos ido aprendiendo más, vislumbrando un horizonte que es el día a día de muchos de nuestros alumnos y alumnas, personas que cada vez nos llegan más a menudo. Con la lectura de estos artículos podemos comprenderlos mejor y, quizá, recibir un reciclado vital para nuestra tarea formadora y para adaptarnos a los cambios que vamos observando en nuestro “público”.

 

Visoespacial

 Altas capacidades… A los cuarenta y tantos??

Pero no solo las sorpresas vienen de fuera. Una vez más la vida nos da una lección de humildad y en cuanto empezamos a pensar que ya lo hemos visto todo nos vuelve a sorprender cuando después de realizar una sesión de test psicotécnicos como parte del protocolo para trabajar en una gran empresa nacional se nos detectan altas capacidades… A los cuarenta y tantos.

“¿Cómo es posible?” Seguramente la misma pregunta se la hayan hecho cientos de personas adultas detectadas. “No puede ser” concluirán otros tantos y necesitarán (como nosotros) pedir una segunda opinión…. y aún así seguir sin poder creerlo.

Por suerte ahora existen publicaciones como “¿Demasiado inteligente para ser feliz?” donde la autora, Jeanne Siaud-Facchin, a veces da la sensación de haber estado presente en algunas partes de tu vida. Es una suerte poder descubrir, a través de este libro, que muchas rarezas que nos han acompañado durante toda la vida, de pronto tengan una explicación y, sobre todo, es tranquilizador averiguar que no son algo patológico, más bien relacionado con la hipersensibilidad y una forma distinta de adquirir conocimiento. Ya solo poder sentirte parte de un colectivo, para muchos debe ser como un sueño hecho realidad, en una vida de soledad y a una edad en la que no imaginas que eso pueda ser distinto algún día.

“¿Y ahora qué?” puede ser la siguiente cuestión. En realidad ser detectado a estas edades, ​ya poco puede cambiar nuestra vida pero si quizá aliviar mucho sentimiento pasado en la niñez o adolescencia. Consuela pensar que es solo una condición y que entre todos, nosotros incluidos, debemos trabajar para qué las escuelas que reciben a nuestros niños/as, sean inclusivas. Hoy, quizá a costa del esfuerzo de maestros y maestras valientes que sienten la necesidad de salir al paso de un sistema a medida de la mayoría, pero que mañana​ debe ser un medio para que las niñas y niños se conozcan y crezcan desarrollando sus potenciales, descubriendo sus intereses y que éstos les conduzcan a su vocación para alcanzar la plenitud de la autorrealización. Quizá de este modo muchas de las personas que hoy llegan a nuestro centro de formación lo hagan sin la confusión de venir rebotados de un sistema que los ha considerado “no aptos” porque no ha sido capaz de ver su potencial, y así, nos ahorremos todos, mucho sufrimiento.

Solo añadir algo a los que hoy todavía apuestan porque el niño con altas capacidades que “​como está sobrado, se las arregle solo”: reconocer una condición, es dejar de temer a lo que es diferente, el miedo sigue siendo causa de mucho dolor en nuestros niños y niñas.

 

VELAS

Madres y padres de niños sin lugar en el sistema educativo… en el siglo XXI.

Gracias a la oportunidad que nos brinda YOATIENDOLASAACC hemos querido mostraros una visión de nuestro mundo, de cómo recibimos cada vez más a personas que sospechamos puedan ser de Altas Capacidades o como nosotros mismos por sorpresa y muy recientemente nos hemos sorprendido al descubrir que pertenecemos a este mundo.

Por un lado, toda esta labor de adaptación de un sistema rígido ha surgido de recibir cada vez más personas singulares, con gran potencial y a menudo una muy mala imagen de sí mismos. Estos “ceros a la izquierda” como muchos nos confiesan haberse sentido durante gran parte de su vida, a veces consiguen salir de un CP con suficiente autoconfianza como para retomar retos olvidados en el pasado, como volver a estudiar en las enseñanzas regladas, retomar unos estudios de FP o incluso, volver a la universidad. Desde luego estamos encantados cuando se dan estos casos pero creíamos muy importante que se conociera lo que está ocurriendo en algo tan ajeno para muchos, como es la formación para el empleo.

A nuestro punto de vista para esta reflexión como profesionales de la formación y como personas con AACC queríamos añadir el último, pues se da el caso de que uno de nosotros está viviendo la experiencia de criar un niño autista.

Cuando recibimos el diagnóstico el niño tenía 18 meses. El pediatra le hizo un test y nos aconsejó acudir a Atención Temprana para una evaluación, algo que hicimos el mismo día. A partir de ahí se abre un camino nuevo ante los aturdidos padres, que apenas pueden reaccionar o, como hemos visto en muchos casos, sencillamente son superados y no pueden… O lo consiguen demasiado tarde.

El mismo sistema que te pone en este camino debería tenerlo presente y dedicar la primera atención a los padres para ayudarles a mentalizarse, coger fuerza y cuanto antes se pongan a trabajar en atender a su hijo. Esto, que puede parecer ridículo para quien no ha vivido lo que es dejar en una consulta de rutina todos tus sueños y aspiraciones para con tu hijo, puede ser demoledor e insuperable para una persona.

En nuestro caso tardamos bastante en encontrar a los profesionales adecuados. De entrada decir que toda la atención a los niños autistas es a base de pagar los tratamientos (a veces muy caros) sin apenas ayudas estatales o autonómicas (al menos en Madrid), pero quizá lo peor no sea el coste, sino la cantidad de desalmados que hacen negocio con niños autistas y que hacen perder el tiempo a los padres hasta que se dan cuenta de que lo que en principio te venden como un tratamiento es un “aparcamiento” donde dejar un rato el “problema”. Esto es algo tan crudo que cuesta solo hacer memoria de ello y recordar la enorme sensación de soledad que los apaleados padres tienen que vivir por el camino.

Otra cuestión es la reacción de la escuela en la que el niño o niña esté matriculado. Nuestra experiencia fue que nada más recibir el diagnóstico tuvimos una reunión en el colegio concertado de nuestro hijo. Fuimos ilusionados y salimos con una “invitación a marcharnos” que, dicho sea de paso, se hizo de muy malas maneras, algo del todo innecesario para ser la escuela en la que hace años también estudiamos sus padres​.

Sin colegio y sin profesionales seguimos buscando: recurrimos a la enseñanza pública después de coleccionar negativas de centros concertados próximos a nuestro lugar de residencia y ahí conocimos las Aulas TEA, lugares en los que el niño recibe una formación más adaptada y, al mismo tiempo, tiene un sitio en el curso que por edad le corresponde, para poder seguir los estudios.

 

ailsado

 

Por el camino hemos tenido la gran suerte de conocer a Carmen Torres, quien hoy es la terapeuta principal del niño, al Doctor Jorge Barros, homeópata con el que hasta el día de hoy seguimos evitando la temida medicación y los efectos secundarios que hemos visto en otros niños. Hemos adaptado nuestra vida a sus necesidades, aprendido a vivir sin dormir durante cinco años y a descubrir algo muy especial: estos niños tienen la virtud de hacerte mejor persona.

A los seis años el niño pasó a 1º de primaria. Gracias a Vanesa Gómez, una valiente tutora que se ofreció voluntaria para vivir en primera persona el desafío de integrar a un autista en una clase de niños neurotípicos, hemos vivido una experiencia increíble siendo testigos de cómo él ha aprendido a hablar, leer, escribir, sumar, restar y multiplicar y seguir todas las clases en general, en poco más de 9 meses, acabando el curso con el mejor expediente de su clase.

Hoy nuestro hijo está identificado con lo que tantas veces leo en los artículos de la Rebelión del Talento, como de “doble singularidad”. El niño tiene una alta inteligencia a la vez que sufre los rasgos típicos del autismo, como son la escasa tolerancia a los cambios y las rabietas que esto le genera, pero nosotros al menos tenemos un objetivo.

Desde aquí queríamos dar a conocer el caso y pedir a los padres que no abandonen, que no se rindan por muy largo y oscuro que pueda parecer el camino, merece la pena ser testigo un día de sus logros y entender que ellos también sufren por no haber nacido dentro de la mayoría. Sin embargo son los mejores seres del mundo y transforman (a mejor) a todos los que orbitan a su alrededor.

Por último, queríamos también recordar algo ​a los profesionales de los Centros Base, los orientadores escolares​, los pertenecientes a los ​Equipos ​Específicos​ que evalúan a nuestros niños… a todos en general: el objetivo es que sea el niño o niña el que se ponga las limitaciones, ténganlo presente y desconfíen de lo que diga un test. Si los padres sin preparación, somos capaces de vivir la experiencia de criar a un niño con problemas y aún nos queda tiempo para sonreír, ustedes no deben tener miedo a implicarse emocional y afectivamente. La vida hay que vivirla, venga como venga.  Si les ayuda, recuerden algo: si se tiene actitud ante los problemas cualquier persona puede convertirse en una inspiración.

Su trabajo es muy importante, la sociedad no está preparada para nuestros niños e integrarlos es un desafío. Sigan las pautas y protocolos establecidos pero hagan caso a su corazón, para que cuando llegue a su consulta uno de nuestros niños vean más allá de la estereotipia y contemplen a un ser atrapado en sí mismo, que lucha por comunicarse y expresar sus sentimientos. Buda decía “el dolor es inevitable, el sufrimiento opcional“, no se dejen atrapar por el drama de lo que vean y vivirán una experiencia extraordinaria ayudando a ese niño a conocer su entorno.

​Descubrirán, como ​nosotros, que en realidad la vida empieza ahora. Estos niños les van a hacer mejores personas, su valor y coraje les darán fuerza para superar sus problemas profesionales o personales y, ¿por qué no?, quizá descubran que todo lo que han vivido hasta ahora ha servido para un único fin, prepararles para este momento en que vivirán lo no vivido, con una intensidad que nunca hubieran podido imaginar.

 

“Las expectativas sociales/académicas rígidas pueden acabar sofocando una mente, que si bien puede luchar para conjugar un verbo, algún día podría llevarnos a las estrellas” Temple Grandin.

 

Sobre la FE

En el año 2012 el antiguo “cursillo de soldadura del INEM” desapareció en Madrid y lo sustituyó el  Certificado de Profesionalidad (CP) Este cambio reguló esta vía formativa dotándola de un plan de estudios estructurado con el fin de asegurar que el alumno adquiera uno conocimientos y habilidades (llamadas “competencias”). El estudiante que supere las pruebas teórico/prácticas de un CP de nivel 2 y complete un período de prácticas laborales corto (40-80 horas) obtendrá un título oficial homologado en la CE y equivalente a un Grado Medio de las enseñanzas regladas. Además, dejó establecidos una serie de requisitos a cumplir por los docentes y se creó el Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales (CNCP), que se subdivide en Familias Profesionales (actualmente 26) y distintos niveles (del 1 al 5).

 

Sobre los Autores

Silvia Utiel es Licenciada en Pedagogía, Máster en dirección de RRHH, especialista en Psicopedagogía, Orientación Laboral, Coaching, y últimamente iniciada en el Mindfulness. Actualmente trabaja como coordinadora y responsable de formación en el Centro de Formación IFAP Madrid y, como monitora de tiempo libre, ha vivido la experiencia de trabajar en programas dedicados a personas con necesidades especiales.

Carlos Alonso es Técnico en Soldadura y Delineación. Su experiencia profesional le ha llevado por la industria de tuberías y recipientes de alta presión y de medios de transporte (terrestre, naval, aeronáutico y espacio). Como docente de soldadura ha impartido más de 10.000 horas de formación en el Centro de Formación en​ Electricidad, Electrónica y Aeronáutica de la Comunidad de Madrid y en el CF IFAP Madrid entre otros. Actualmente compagina producción y docencia​ con la redacción de manuales técnicos para la Editorial Paraninfo con la ilusión de que cualquier lector pueda entender lo que escribe.

Investigamos nuevas formas de enseñanza-aprendizaje que permitan a los alumnos/as de CP  adquirir las competencias de un modo personalizado.

En este momento, trabajamos en la creación de unos contenidos audiovisuales teórico/prácticos inspirados en el modelo “Flipped Classroom”, principalmente pensados para alumnos/as con dificultades de aprendizaje, pero abierto a todos los que lo deseen.

Seguimos conociéndonos a nosotros mismos, formándonos y no conformándonos e investigando nuevas posibilidades, confiando en hacer un poco mejor, día a día, nuestro trabajo. Y alegrándonos por todas aquellas personas que encuentran aquí su lugar, su vocación, su inspiración para crecer.

​…​Y por el camino, aprendiendo.

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2 comentarios sobre “Los “Cero a la Izquierda” del Sistema Educativo.

  1. Mi más sincera enhorabuena. Brillante el trabajo que hacéis. Quizá porque pertenezco al mismo gremio siento lástima cuando no se da la visibilidad que debiera a proyectos como el vuestro. En este país parece que los temas educativos se “abordan” según la temática que se ponga de moda. Y muchas veces se enaltecen metodologías brillantes (como la vuestra) por el hecho de encontrarse a miles de kilómetros de distancia. Apostemos porque llegará el día en que TODA la comunidad educativa se tenga en cuenta y se enriquezca de sus experiencias. Un saludo.

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